Carlos Ochoa: un trofeo político que no visibiliza la realidad de la comunicación

Censurar al superintendente Carlos Ochoa, se convirtió en una de las preseas más deseadas en la Asamblea Nacional. Incumplimiento de funciones, es el argumento para su enjuiciamiento. Sin olvidar la crítica a la falta de fiscalización, así como la escasa gestión legislativa en esta administración, como parte de los antecedentes que pusieron en el escenario una acción necesaria dentro del ambiente actual: conseguir la cabeza del titular de la Supercom, como otra de las jugadas coyunturales, para justificar su labor, aniquilar al sistema “correísta” y así dar solución -según los denunciantes- a una ola de abusos cometidos contra la comunicación, los medios y los periodistas.

Así lo expusieron y ejecutaron los proponentes, auspiciados y respaldados principalmente por CREO, PSC y aliados, quienes arremetieron desde tiempo atrás en contra del ex director de noticias de Gama Tv y que hasta hace unos meses les fue imposible obtener el llamado a juicio político. Ahora cuentan también con el apoyo de asambleístas del oficialismo.

Es cierto. La Ley Orgánica de Comunicación necesita reformas. Es prudente anular artículos y disposiciones que pongan en riesgo el ejercicio comunicacional y periodístico. Hay que revisar, por ejemplo, las sanciones establecidas, aclararlas y regularlas, con proporcionalidad y así evitar todo exceso y/o aplicación que vulnere la misma ley y los derechos de todos.

Al respecto, cabe indicar que ya se han producido resoluciones polémicas, que pueden catalogarse, además, como “subjetivas”. Una de ellas, utilizada en el actual proceso fiscalizador, la del caricaturista de Diario El Universo, Bonil, que dibujó y tituló, a su criterio, el allanamiento a la vivienda del ex dirigente sindical petrolero y asesor parlamentario, Fernando Villavicencio.

Otra sanción que está en la retina y merece el correspondiente análisis fue aquella que señaló a siete medios por no replicar una noticia difundida por el diario argentino Página 12, sobre el patrimonio de un excandidato presidencial, con lo cual, según la Supercom, incurrieron en censura previa.

Fueron resoluciones que produjeron el reproche de diversos actores, que las apuntaron como acciones atentatorias a la libertad de expresión e información. Por esas y otras razones, las reformas a la LOC son necesarias para evitar casos y dictámenes como los citados. Sin embargo, hay que ir más allá, profundizar, recordar, contextualizar, conocer el todo y actuar en favor de los intereses generales.

Fundamentar con estos casos que la Ley de Comunicación y la Superintendencia de Comunicación deben ser derogadas por completo, son apreciaciones hasta cierto punto egoístas y parciales, que pueden dejar en indefensión a otros sectores. Ya que, se toma en cuenta a un solo segmento territorial, a un solo espacio de la realidad, que acoge con prevalencia los pronunciamientos de grandes medios de comunicación, al ámbito noticioso, y que no corresponden a toda la realidad nacional.

Estos casos, posicionados con el poder del alcance con el que sí cuentan los grandes medios, nublan una y más realidades que se desconocen por parte de la mayoría que miran esos mismos canales de televisión y periódicos de escala nacional.

En Imbabura, por ejemplo, sucedieron en el año 2016 tres hechos de irrespeto a la ley, a la ética, que recayeron en la cosificación de la mujer como objeto sexual e irrespetaron las franjas horarias, sin importar lo que se dispone por el bienestar de los menores de edad. Sucesos originados en tres de las emisoras locales más sintonizadas, que fueron hasta motivo de repudio por parte de la colectividad, de organizaciones sociales, instituciones educativas, por atentar contra la dignidad humana, al tratar de ganar ‘rating’ a costa de la burla, la mofa, el chiste, en programas de supuesto entretenimiento.

Lamentablemente, de dichos procesos no se conoce a nivel nacional, no se han difundido, cuando incluso son muy necesarios abordarlos en la academia, en las instituciones públicas y empresas privadas, en las familias, en los mismos medios de comunicación, con el objetivo de ejercer una comunicación más responsable, respetuosa del ser humano y de aporte al desarrollo de la sociedad.

Son tres casos que tuvieron como protagonistas a radiodifusores, la mayoría sin título profesional, que reconocieron sus errores, aceptaron su inobservancia a la ley y su consecuente proceder contra toda norma ética y legal. Pregunto: si estas faltas las cometieron existiendo una Ley ¿cómo actuaríamos sin ella? Entonces ¿No hace falta la LOC?.

Son ejemplos de hechos y realidades que están invisibilizadas, que cuando hemos tenido la oportunidad de compartirlas con estudiantes, docentes y colegas de la comunicación, han abierto los ojos respecto a este panorama que a ratos nos mantiene ciegos y del cual debemos ser corresponsables para su cambio y mejora.

Tampoco significa estar de acuerdo con la judicialización de los contenidos, pero sí que seamos conscientes de que existen prácticas dañinas en la comunicación, que deben y exigen ser corregidas.

De esta forma, la censura a Carlos Ochoa y el pedido de anulación de la Supercom ha puesto en el debate únicamente a una parte de esta problemática, poniendo en claro el interés de ciertos sectores, que por legítimas que seas sus acusaciones y solicitudes dejan a un lado a una realidad más extensa que está lejos de los grandes medios y los noticieros. Invisibiliza a todo un territorio que aún clama la defensa de sus derechos, debido a la ausencia de formación, profesionalización y acción evidenciadas, como en los casos de Imbabura. Borran del mapa a las comunidades y a los medios comunitarios, a los anhelos y pedidos de tantos años, que han reclamado una norma que regule e impulse la comunicación y su democratización.

El superintendente, con o sin juicio, con o sin culpa, saldrá de su despacho. Mientras tanto, siguen vigentes realidades que debemos verlas con mayor claridad e imparcialidad, a todos lados, reconociendo que la comunicación va más allá de lo que se publica en los medios y de lo que se juzga en el pleno de un organismo político.

Wilson Andino V.

Comunicación para todos: una misión pendiente

Hace más de 50 años, el Monseñor imbabureño Leonidas Proaño fundó una radio popular para que los habitantes indígenas y mestizos de las zonas rurales sean los actores de su propio desarrollo: Escuelas Radiofónicas Populares del Ecuador, herencia de esos ideales de lucha, reivindicación y justicia social a favor de ellos, con un fuerte recurso a través de la comunicación. Gracias a esa histórica semilla hoy ya hablamos de radios comunitarias como un legado de esa tarea que se inició hace décadas. Sin embargo falta aún mucho por alcanzar. Es uno de los ejemplos que inspira, sobre lo que sucedió en la provincia del Chimborazo, en relación a la comunicación, bajo el liderazgo de ese líder oriundo del norte del Ecuador que fue hasta las entrañas de los seres humanos para apoyarlos a que se liberen de las ataduras de aquella época y hacerse escuchar. 

 

Así, Leonidas Proaño mostró que no hay límites territoriales ni divisiones imaginarias que permitan llevar el espíritu de solidaridad y lucha a nuestros hermanos de otros lugares del país. Traigo a la memoria este hecho para una vez más recordar que desde la comunicación y con la ayuda de otras disciplinas se puede entender la complejidad de las prácticas sociales y propugnar siempre el mejoramiento de ellas.

 

La comunicación, como misión, fue el planteamiento escogido para el accionar en mi vida profesional, por lo que creo necesario continuar con la reflexión crítica sobre los procesos comunicativos. Y, es la oportunidad para seguir deconstruyendo las ideas adquiridas, para direccionarlas hacia proyectos de lo social que contribuyan a incentivar la recepción crítica de contenidos, una práctica reflexiva y también política acerca de la vida.  

 

El reconocido teórico español-colombiano Jesús Martín Barbero planteó la posibilidad de que la comunicación sea un lugar estratégico para pensar la sociedad y donde el comunicador asuma su rol intelectual (esto no quiere decir que sea alguien de escritorio, o que solo se limite a predicar palabras, sino a juntar la teoría y la acción para soñar y transformar al mundo) (…) es un rol intelectual, a la exigencia de repensar las relaciones entre comunicación/sociedad y para redefinir el papel mismo de los comunicadores.

 

Nuestros conocimientos no servirán y serán inútiles si nuestra postura en la comunicación permanece estática, o si no se mira al conocimiento y el servicio público como una posibilidad de transformación social y de una oportunidad para obrar a favor, sobre todo, de quienes han sido relegados históricamente. 

 

Es necesario construir ese pensamiento en conjunto, en favor de aquellos que han sido víctimas del poder, tengan voz y capacidad de ejercer acción social, y para que toda la ciudadanía sea quien construya su voluntad para las decisiones que se tomen en la sociedad. Eso es libertad.

 

Creo que es indispensable promover un accionar político de la ciudadanía (esto no quiere decir partidista) para tomar consciencia de sus condiciones y saber a qué estructuras del sistema estamos expuestos, para fomentar prácticas emancipatorias con un pensamiento ‘otro’ logrado desde el fortalecimiento de la recepción crítica y la acción social desde las mismas personas.

 

Es una ardua tarea, que requiere nuestra capacidad de hacer efectiva la inclusión, la crítica y la autocrítica, el diálogo permanente, la capacidad de dar voz y permitir el accionar de los ‘otros’ para revertir su estado de afectación y así determinar un sistema de construcción de ciudadanos activos.

 

No solo hace falta fomentar el debate de la política, porque aún hay otras decenas de formas comunicativas y sociales de discriminación entre nuestros mismos hermanos y grupos sociales que se han dejado de lado por una polarización existente y que requieren ser analizados para detener esa agresión de diversos motivos religiosos, por la identidad de género, por las edades, etnias, por nuestras culturas.

 

No deben existir enemigos en la comunicación, a quienes se deba destruir con el poder de la palabra, pero sí se pueden permitir rivales con quienes confrontar ideas que enriquezcan la pluralidad de pensamientos que existen en la sociedad.

 

Creo también que existe la necesidad de seguir haciendo periodismo, comunicación para el desarrollo. Para la cual necesitamos integrar en un diálogo a medios de comunicación, academia, agrupaciones sociales, ciudadanía y autoridades y tomar como metas el desarrollo de la población, más allá de circunstancias que existan.

 

Siempre hay nuevos retos. Es primordial dar y ampliar los oídos a la ciudadanía, acudir a ellos y también recibirlos, dialogar para conocer qué es lo que necesitan en materia de comunicación, si se sienten identificados con lo que ven, escuchan o leen en los medios, no solo noticias, sino producciones musicales, audiovisuales, y otras expresiones como el teatro, danza, etc. 

 

La riqueza y diversidad cultural que compone nuestro país, hace que permanezca vigente la necesidad de seguir colocándola como estandarte y trabajando para ella, por ella, por su respeto, inclusión, valoración.

Que sea la ciudadanía quien haga escuchar su voz, y que los medios, nosotros, todos, la escuchemos, y construyamos esa comunicación edificante, incluyente, plural, para el desarrollo, para la democracia y justicia social.

 

Debemos unirnos al desafío histórico de trabajar por esa comunicación anhelada, principalmente de los más vulnerables, de aquellos que fueron invisibilizados, y a quienes  podemos darles la oportunidad de hacer escuchar su voz.

Wilson Andino V.

Cuando la corrupción anula a la ilusión

Se puso el poncho y el sombrero, y no sólo uno, le pusieron muchos más, por todo lugar donde hizo escuchar su discurso voraz.

Tomó el bastón de mando, ese símbolo de compromiso con los nuestros, aquellos que por decenas y decenas de años sintieron que fueron traicionados, olvidados y pisoteados.

Se sentó junto a quienes cargan más canas, esas cargas de años y sacrificados viajes por los senderos de la historia ecuatoriana -que no olvidan- y siempre mantuvieron la esperanza de cambios y mejoras.

Caminó por más de diez años con la tricolor en su pecho, resaltando el poder que le habían otorgado en las urnas. Tropezó y se encontró con aquellos que un día lo acompañaron, pero ya iban por otra ruta.

Dio y recibió besos y abrazos, incuantificables muestras de cariño de pequeños y grandes, quienes creyeron en él y que varios lo defienden hasta hoy.

Y, todo eso es un reducido sumario de su transitar en una década, con el designio del pueblo, con el poder del voto, que alza en hombros a quienes le confían la administración gubernamental.

Pero, al parecer eso se puede olvidar, aunque podría ser una fotografía capaz de intimidar a quien ofrece nunca fallar.

Los sueños y compromisos con campesinos, indígenas, hombres y mujeres, niños y jóvenes, quedan en una hoja de ruta a medio andar, cuando se quiebra el sentido de la política y deja a un lado esos simbolismos y rasgos de unidad, tolerancia, integridad, que exige todo proceso democrático y leal.

Sí es posible que las manos se extiendan y aprieten a unos y otros. O, al menos, no se apuñalen por las distancias del pensamiento y la ideología particular. Pero, el alejamiento y nublada reflexión apartan ese apretón de manos, incluso con los que nacieron y gracias a quienes llegaron al sillón presidencial.

Muchos los siguen, pese a todos los nubarrones que acusan la falta de ética y exceso practicado en el ejercicio del poder. Sin embargo, hay otros a quienes les duele, les inquieta, molesta y defrauda, por lo que públicamente las emisoras, periódicos y canales de televisión difunden sobre lo que se habría cometido en la década, para unos “ganada” y para otros “robada”.

Cómo no reconocer obras, cambios, proyectos, manifiestan los más cercanos seguidores, los beneficiarios, los defensores. Sería ser autorretratos de la invisibilidad del hombre cuando se ciega por el odio o la envidia.

Cómo no mirar las erradas y detestables demostraciones de la codicia, la corrupción y el engaño, es lo que otro sector cuestiona. Sería también ser ciegos de una efigie clara que está ahí en frente con máscaras de una falsa realidad.

Se les olvidó. Se les olvidó, extrañamente, que existe memoria y conciencia, cuentan en la plaza, en el parque, en la casa. Que pese al tiempo, lo hecho y desecho pesa, y cuando se traiciona, la esperanza acaba.

Se les olvidó que existió un compromiso de dar correa a quien vulnere el código de la honestidad, que prometieron sus corazones ardientes y sus manos limpias.

Se les olvidó que cuando se atraviesa el límite de la confianza, de la tolerancia, de la democracia, habrán voces que aunque fueron suyas, retornarán contra sus oídos, rechazando la gesta que inició como ciudadana y al final se pintó muy lejana.

Antes de su arribo a Carondelet, ya se vivió un cúmulo de pasajes de fracasos, inestabilidad, pobreza y corrupción. Rostros de una y otra tendencia política eran conocidos como “partidocracia”, esa a la que la RC prometió anular y no ser parte de ese entramado de “picardías” que la gente quería olvidar.

Antes de alojarse en el Palacio, ya se habían contado muchas historias del robo descarado de los recursos públicos, del saqueo de la ilusión ciudadana. Entonces, había que recordar y escribir cada día una nueva historia, apartada de ese latrocinio que empantanó el desarrollo y arrojó del límite territorial a miles de compatriotas, al no tener un Estado protector de sus derechos y que les había dejado sin recursos ni opciones de bienestar.

Los juramentos de cambio no cesaron, pero el declive del discurso se hizo notar, con el audaz vocablo de santos demonios que hoy, huidos del Ecuador, guardan en sus bolsillos y los de otros, los sagrados billetes que prometieron nunca adoptar.

Eso, marca un cambio, una derrota, un fracaso. Porque, cuando la ética se pierde y cae al vacío, tratando de ser ocultada entre las magnas obras que se pusieron ante los ojos del mandante: se vuelve efímero.

Al Pueblo le duele…

Aunque tratan de esconder sus manos, el pueblo sintió de ellas una bofetada en el alma.

No fue necesario ver sus bolsillos, tan sólo leer los periódicos, que los dejaron sin parpadear.

Era una traición más, de aquellas que ya vivió tiempo atrás y que todos le habían prometido no volverle a fallar.

Al pueblo le duele, claro que le duele. Una vez más tuvo que soportar el amanecer con el ruido noticioso, alertando que se habían robado su dignidad, su esperanza y su bondad.

Al pueblo le duele, claro que le duele. Porque le cuesta despertar y recostarse cansado del largo trajinar, mientras observa cómo en un camino más corto otros se llevaron sus sueños al lodazal.

Al pueblo le duele, claro que le duele, y su paciencia se desploma ante los susurros de un nuevo padrastro terrenal, que asegura ser distinto y ofrece ser el adalid de la justicia y la verdad.

Wilson Andino V.

SOBRE LA TENSA RUEDA DE PRENSA DEL VICEPRESIDENTE Y UNA VIVENCIA PROPIA CON EL EX PRESIDENTE

Lo ocurrido en la última rueda de prensa convocada por el vicepresidente de la República, Jorge Glas, es un: error mayor. Nada justifica que actúe de esa manera con los periodistas que acudieron a esa cita, más aún, cuando los comunicadores no dieron razones para ello, sino, quizás, sólo preguntas que lo incomodaron.

En medio de su alta falta de credibilidad, por las denuncias que ahora lo tienen en cuerda floja, es un error mayor actuar de esa forma con quienes, aunque no sean de su agrado, él mismo los buscó para que acudan a conocer sus pronunciamientos. Eso, lo agrava más en la opinión pública.

Durante mi ejercicio periodístico, viví dos momentos de tensión con el ex presidente, Rafael Correa.

Uno de ellos, hace años atrás. Luego de un evento de campaña, en la segunda vuelta hacia el sillón de Carondelet. Junto a varios periodistas, nacionales y extranjeros, lo abordamos para conocer sus impresiones por lo que acontecía en ese proceso. Al preguntarle si se sentía triunfalista, respondió varias aseveraciones al respecto. Entonces le hice una repregunta, y se sulfuró de inmediato, diciéndome: “déjeme hablar, no sea malcriado”, lo cual me sorprendió y mi respuesta fue que era una pregunta y entonces le pedía que concretara al respecto, para lo cual reaccionó con mayor enojo, alzando la voz “seguridad, seguridad”, y enseguida vinieron quienes lo acompañaban en esa área para pedirme que me baje de la tarima. Ante ello, colegas que se encontraban junto a mí, me dijeron que no me mueva y me apoyaron. No me moví. Alguien de su equipo tranquilizó a quien en ese momento luchaba contra el millonario Álvaro Noboa, por la presidencia del Ecuador.

Este hecho, en mi caso, es imposible de olvidar. No he negado nunca mi respeto y en ciertos sentidos admiración hacia Rafael Correa, pese a estos sucesos. Eran otros tiempos. En esa época varios, periodistas y no periodistas, hasta vimos con ojos de ilusión a una nueva figura y un nuevo proceso que podía levantar al país luego de tanto desastre político, económico, social. Es innegable, los oídos y miradas del ser humano a veces se dejan llevar por discursos que siempre ameritan escucharlos con mucho más cuidado, más cuando vienen de los políticos, cuando ejercen el poder.

Sin embargo, son lecciones que da la vida, para aprender y entender que los políticos, gobernantes, deben guardar la inteligencia y sabiduría, también para actuar con la prensa, portavoces de la sociedad.

Y, los periodistas, comunicadores, obviamente, debemos ejercer con ética y profesionalismo nuestra labor. Pero, sin duda, una vez más, queda demostrado que el poder se incomoda ante la prensa, y la prensa tiene el deber de cumplir su rol, aunque incomode.

Wilson Andino V.

BIOGRAFÍA DE WILSON ANDINO

(Biografía tomada de www.estrellasecuatorianas.com y actualización personal)

Nacido en Riobamba, y radicado en Quito-Ecuador, Wilson Andino inicia su vida musical desde temprana edad. Desarrolla su talento con mayor fuerza en la época colegial, formando parte de grupos juveniles de su ciudad y, posteriormente haciéndose acreedor de reconocimientos y premios en concursos de la provincia y el país. Por ejemplo, recibe el primer lugar por dos ocasiones como solista en la Universidad Central de Quito y como autor e intérprete en el concurso de música de la Sociedad de Autores y Compositores del Ecuador, SAYCE, Chimborazo. Su canción “Recuerdos” recibió el premio en la gala de artistas de SAYCE, en calidad de autor e intérprete, de esta balada romántica, que además fue parte de un CD de la citada organización. Además, obtiene el primer premio en el Concurso de Música Misionera como autor e intérprete, con la balada “Nuestra Misión”, y el Trofeo “Mejores Artistas de Chimborazo”.

Ha compartido escenarios en distintas ciudades con artistas nacionales e internacionales como Salsa Kids, Joe Luciano, Rudy La Scala, Manolo Galván, Tormenta, Galy Galeano, Tercer Mundo, Verde 70, Ricardo Williams, Elvis Crespo, entre otros.

Junto a su padre, publican el libro “Tres Generaciones Unidas” donde constan sus poesías, delirios y canciones. Libro “Tres Generaciones Unidas” Libro “Tres Generaciones Unidas” en Amazon

Su carrera profesional como periodista lo aleja de las tarimas, y luego de este receso regresó al ámbito musical con su promocional denominado “Deseo”; un tema de su autoría, de corte romántico. Grabado en “Strom” estudio, con la dirección del chileno, ex integrante de Wankara, Orlando Godoy.  “Deseo” en CD Baby “Deseo” en Soundcloud

Wilson Andino, es Licenciado en Comunicación Social y ha ejercido el periodismo por 15 años. Ha laborado en medios nacionales del Ecuador, como Teleamazonas, Ecuador Tv y Gama Tv, en calidad de reportero senior, en el ámbito político, entrevistador y presentador de noticias. Su más importante cobertura periodística es “el rescate de los 33 mineros de Chile”, convirtiéndose en el primer periodista ecuatoriano presente en el lugar de los hechos y transmitiendo este histórico evento mundial para todo el país. Hecho que fue replicado por la cadena Univisión a través de una entrevista realizada por el reconocido presentador “Don Francisco”. Cuenta de Wilson Andino Noticias en YouTube

Se ha desempeñado como asesor ministerial en comunicación y retomó con fuerza su carrera artística musical. Presentó en el 2014 los sencillos: “Vengo a Ti” “Vengo a ti” en Soundcloud, en donde agradece a Dios por todo lo recibido, y “Mi Paga” “Mi Paga” en Spotify, melodía que relata una historia de amor, traición y perdón “Mi Paga” en YouTube. Melodías promocionadas en redes sociales, como un preámbulo de su producción oficial.

“WILSON ANDINO – DELE PA LANTE”, es su nueva producción musical, que se grabó y produjo íntegramente en Buenos Aires-Argentina, con la colaboración de músicos de ese país y otros de Chile, Bolivia y Panamá. “Dele Pa` lante” en iTunes “Dele Pa´ lante” en Spotify

Actualmente promociona su nueva producción “Te lo pido de rodillas”, como un homenaje a la música del recuerdo, con romance y sabor. “Te lo pido de rodillas” en YouTube

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